Reflexiones Celestiales

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La timidez no es necesariamente un mal, sino una ocasión de valorar el denuedo que viene de Dios.

Cómo vencer la timidez

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JEREMIAS 1:4-10


4 Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo:

 

5 Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.

6 Y yo dije: !!Ah! !!ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño.

7 Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande.

8 No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová.

9 Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca.

10 Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar.

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El psiquiatra español Enrique Rojas, en su libro El hombre light, traza un certero perfil del nuevo héroe de la época ‘posmoderna’: Es el hombre triunfador, que aspira al poder, a la fama, por encima de todo, a cualquier precio. Este héroe –plantea Rojas– vive instalado en “la atalaya del cinismo”. Su moral –si es que se la puede llamar así– es la del pragmático: frío, sarcástico, desvergonzado.

Según los parámetros en boga en el mundo de hoy, el hombre exitoso es aquel que reúne, en su conformación sicológica, entre otros, los siguientes rasgos: audacia, desfachatez e irreverencia. Los ejecutivos más codiciados por las grandes multinacionales suelen ser profesionales jóvenes, desinhibidos y poseedores de una alta autoestima.

La educación actual coadyuva a este mismo fin: los más cotizados colegios pretenden formar al joven para “los desafíos del futuro”, un futuro marcado, claro está, por la competitividad y el éxito a toda costa.

En esta perspectiva, la timidez es un problema. Un gran problema.

¿Qué pueden hacer los jóvenes creyentes para enfrentar el competitivo mundo en que les ha tocado vivir? ¿Han de asimilarse a esos modelos para sobrevivir y no ser atropellados en el intento?

La timidez puede ser un problema para triunfar en el mundo, pero para un joven creyente no lo es. Muchos de los más fieles siervos de Dios en tiempos bíblicos, y en la historia posterior, fueron personas extraordinariamente tímidas, con unos caracteres que hoy la sicología puede etiquetar lindamente, y que, en lenguaje común pueden denominarse, simplemente, acomplejados.

Moisés

Moisés tuvo el privilegio de criarse como hijo de la hija de Faraón, en toda la sabiduría de los egipcios (Hechos 7:21-22), pero cuarenta años más tarde, cuando Dios le habló desde la zarza ardiente, él dijo: “¿Quién soy yo para que vaya a Faraón ...?” y también: “¡Ay, Señor ... soy tardo en el habla y torpe de lengua.” (Exodo 3:33; 4:10).

¿Qué es esto? ¿No es timidez, “apocamiento”? Fue necesario que Dios derribara a Moisés del alto concepto de sí mismo que había llegado a tener en la corte de Faraón (Hechos 7:25), para poderlo utilizar.

Un Moisés osado habría sido un obstáculo para Dios a la hora de seguir las complejas instrucciones que le entregó respecto del tabernáculo y de la santidad que debían observar en todas las cosas. En el servicio a Dios no cabe la iniciativa personal.

Eliseo

Eliseo fue un gran profeta de Dios. En muchos aspectos fue más grande que Elías, su antecesor, y es también un hermoso tipo de Cristo. Tenía un gran llamamiento, y el poder de Dios estaba con él de manera asombrosa. Sin embargo, a juzgar por 2 Reyes 2:17, Eliseo era un hombre muy tímido.

Jeremías

Cuando Jeremías fue llamado al ministerio era muy joven. Lo primero que él dice cuando Dios le llama es: “¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño.” (Jer.1:6). Por naturaleza parecía demasiado delicado para enfrentar los peligros y dolores que habría de sufrir. Ante eso, el Señor le dice: “No temas ... porque contigo estoy para librarte.” Y agrega: “Yo te he puesto como ciudad fortificada, como columna de hierro, y como muro de bronce ...” (1:8, 18). Jóvenes así –dice un autor– “tienen la sensibilidad de una niña, y el organismo nervioso de una gacela. Les gustan los bajíos, con su alfombra de arena plateada, más que las olas fuertes que prueban la fortaleza de un hombre ... No obstante, personas como Jeremías pueden desempeñar un papel heroico en el teatro del mundo, si tan sólo permiten que Dios ponga el hierro de su fortaleza sobre las líneas de su debilidad natural. Su fuerza sólo se hace perfecta en la flaqueza.”1

Timoteo

A juzgar por las epístolas de Pablo a Timoteo, éste era un joven tímido, por eso las epístolas están llenas de exhortaciones, órdenes y palabras de aliento. El apóstol le dice: “Ninguno tenga en poco tu juventud.” (1ª, 4:12). Seguramente él tenía la propensión a menospreciarse a sí mismo, así que el apóstol lo alienta a comportarse como un siervo de Dios, y a que haga uso de la autoridad que Dios le ha dado (1ª, 1:3). Pero, consecuentemente con el servicio que él debe prestar, le aconseja también que no sea contencioso, sino amable para con todos, sufrido y manso (2ª, 2:24-25). Para un hombre extravertido y audaz es sumamente difícil atender a estos consejos. Además, un siervo de Dios debe tener la ternura de un pastor, quien lleva en sus brazos al cordero pequeño, y atiende a la oveja perniquebrada.
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COMO VENCER LA TIMIDEZ:
Es sabido que nada saldrá bien si uno piensa que va a salir mal. El primer paso antes de cualquier acción es creer de una manera definitiva y profunda en lo que se está por hacer.

Acercarnos a uno ser humano genera en las personas tímidas o introvertidas una serie de miedos que incluso en los casos mas graves llegan a manifestarse físicamente: sudor frío, opresión en la garganta, malestar estomacal, pérdida del habla, etc.)

La timidez no es un problema

Así, pues, no creemos que la timidez sea un gran problema. Al contrario, una buena cuota de timidez es necesaria en un joven que teme a Dios. Ella pone al hombre más cerca de los demás, en la empatía, en la aceptación de sus debilidades, en el respeto por el otro.

La timidez te llevará a buscar tu fortaleza en Dios; te permitirá conocer el denuedo y el valor del Espíritu Santo en ti. Sabrás que, cuando es preciso ser fuerte, tú serás fuerte, porque Dios lo será en ti. Tu timidez te llevará a buscar tu seguridad en Dios. Si bien es cierto, ocasionalmente te puede dificultar el trato con las personas, pero también te evitará ser liviano en el trato con los demás.

Luego, con la edad, esa timidez juvenil que tanto te incomoda irá desapareciendo. El peligro mayor no está en que ella no se vaya, sino en que tú te vayas al otro extremO.

Todos estos síntomas son generados por un mismo factor: la timidez. Para vencer la timidez y poder llegar a otra persona lo primero que debemos saber es que nuestra timidez tiene un límite, y que alcanzado ese límite los síntomas empiezan a retroceder. Ahora bien si al momento de acercarnos a otro ser humano notamos algún tipo de timidez, miedo o incomodidad física, lo que debemos hacer es retrasar el encuentro unos minutos y esperar a que el miedo o timidez cedan. Si estás en el mismo lugar que la persona con la que deseas interactuar espera mirándola. Así podrás, mientras te tranquilizas, observar que es solo un ser humano como tu y que nada va a sucederte porque te acerques a el/ella y le hables. Este es el momento donde la fe en uno mismo entra en acción.

como vencer la timidez
Debemos, en este período de espera, llenarnos de confianza pura en nuestras capacidades y nuestras fortalezas. ¿De que manera? Haciendo un recuento de tus mejores frases, de tus momentos brillantes, de tu mejor negocio, de tu hazaña perfecta. Trata de revivir estos momentos inspirando suavemente por la nariz y exhalando suavemente por la boca. Todo eso que tu eres esta ahí dentro y si fue importante para ti también lo será para el/ella. Piensa, si esa persona a la que te quieres acercar hubiese estado allí contigo en esos momentos gloriosos tuyos, seguramente te hubiera admirado, glorificado, amado, etc.

Piensa esto: tienes mucho que ofrecer a la otra persona, solo tienes que darte la oportunidad de demostrarlo. Inspira, expira. Trabaja de nuevo tus minutos heroicos, llénate de fe , de auto confianza. Mientras la timidez retrocede iras sintiendo un leve bienestar fundamentalmente a la altura del pecho. Recuerda que eres todo lo que piensas que eres y que nada mas debes encontrar las palabras para expresarlo. Olvídate de las malas experiencias anteriores; es mas, ni siquiera pienses en ellas. Solo siente como esos recuerdos tuyos te llenan, te elevan, te blindan como un acorazado. Cuando te sientas lleno, puro, invencible o siquiera humanamente bien, entonces dirígete hacia la persona. Da el primer paso, hazlo con el pie derecho intentando sentir todo el peso de tu cuerpo en él. Luego levanta la mirada y camina directamente hacia ella. Estas lleno de tus momentos maravillosos, de proezas que acabas de cometer hace un minuto aunque hayan sido solo en la memoria. Ten fe en ti mismo y los otros creerán en ti. Después de todo... la fe mueve montañas.
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La timidez puede impedir que muestres tu verdadera personalidad. Las personas tímidas pueden sentirse inhibidas en presencia de los demás y quizás, no se sientan capaces de expresar libremente, sus pensamientos y emociones. Sin embargo, ser tímido no es algo irreversible. Entérate cómo dejar de ser tímido y aprende a superar tu timidez.

Ser tímido no es irreversible. Si sientes que tu timidez te limita en tu vida social, ser tímido es algo que puedes y debes superar. Existen ciertos ejercicios que puedes poner en práctica para dejar de ser tímido.

Estos ejercicios para vencer la timidez se basan precisamente, en enfrentar cada una de las situaciones que te hacen sentir tímido, incómodo o inseguro y analizar las causas que te intimidan.

* Haz una lista de menor a mayor, desde las situaciones que apenas te provocan timidez a las que directamente te paralizan.
* Analízalas detenidamente:
o ¿qué es lo tan malo que puede suceder?
o ¿temes que se burlen de tí?
o ¿crees que no estarás a la altura de las circunstancias?
o ¿tienen tus temores fundamento?
o ¿qué pierdes con intentarlo?
* Analiza tu actitud frente a una situación que te intimida:
o ¿cómo te preparas para ella?
o ¿te predispones negativamente?
o ¿cuentas de antemano con el fracaso?
o ¿por qué no darte un voto de confianza y pensar que por una vez todo puede ser diferente?
* Mírate en el espejo, gesticula, haz muecas y diviértete con tus gestos, ríete de ti mismo, sonríe, ponte serio y luego vuelve a sonreir, ensaya expresiones que te hagan sentir seguro de tí mismo.
* Conviértete en tu mejor espectador
o ¿por qué no habrías de aceptarte?
o ¿por qué no conversarías contigo o intentarías compartir un momento agradable?
* Ocúpate de tu aspecto,
o ¿te gusta como luces?
o si la respuesta es negativa, ¿por qué no te arreglas?
o ¿puedes mejorar tu aspecto para sentirte mejor contigo mismo? pues, entonces ¡hazlo!
* Toma la lista de situaciones intimidantes que hiciste al principio y enfrenta la primera. Quizás sea algo tan simple como entrar en un comercio a preguntar el precio de un producto y salir sin comprarlo. No importa lo sencilla que sea la tarea. Propónte hacerla esta vez de un modo diferente, confiando en ti, sin tartamudear, ni sonrojarte.

A medida que vayas logrando enfrentar pequeños desafíos en forma exitosa, ganarás confianza para desafíos mayores. Llegará el día que digas: "yo era tímido" y nadie te lo creerá. Encontrarás más información sobre cómo dejar de ser tímido en:

El ser osado de esta manera es algo que al mundo tal vez le pueda venir bien, pero a un cristiano le viene definitivamente mal.

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